CURIOSIDADES
Dotado de una técnica fuera de lo normal, Ballack prefiere la posición de mediocampista ofensivo. Con sus carreras largas, sus regates y sus centros visionarios convierte un ataque en cuestión de segundos. Su cuenta de goles es abundante.
Nacido en 1976, Ballack creció en Alemania Oriental.
Su primer contrato profesional, con 14 años, con el Chemnitzer, tras pasar por la "factoría" de Alemania del Este, el Karl Marx Stadt.
"Yo sabía que algún día iba a llegar muy arriba. Era técnicamente un genio y no había que enseñarle nada. Ni siquiera a hacer malabarismos con el balón, eso lo sabía hacer Michael con la derecha y con la izquierda", ha dicho uno de sus primeros entrenadores, Joachim Müller, que fue su tutor en una escuela de deportes en el este de Alemania.
Sus intervenciones con la selección sub-21 alemana no hicieron sino elevar su estatura futbolística, y el Kaiserslautern lo fichó en 1997.
Aquella resultó ser una primera temporada dorada para Ballack, que jugó 16 partidos para que el Kaiserslautern pudiera reclamar el título de liga.
En la campaña de 1998-99, fue titular, y llamó la atención del entonces seleccionador alemán Erick Ribbeck, que concedió a Ballack su primera intervención internacional con Alemania en abril de 1999.
Pese a ese talento natural, que se notó desde su primera temporada en la Bundesliga, cuando se coronó campeón en 1998 con el Kaiserslautern bajo las órdenes de Otto Rehagel, Ballack necesitó tiempo para convencer a los escépticos.
La crítica central era, algo típico en Alemania, que Ballack se ensuciaba poco la camiseta y que a veces parecía jugar con desgana, lo que el jugador atribuye a la falsa impresión que produce su manera de moverse en el campo.
El punto más bajo de su carrera lo tuvo al final de la temporada 1999-2000 cuando un autogol suyo ante el modesto Unterhaching abrió el camino a la derrota que le costaría a su equipo, el Bayer Leverkusen, el título de la Bundesliga.
Apodado el "Joven Kaiser", por su visión de juego, manejo de las dos piernas y disparo, que le asemejaba a Franz Beckenbauer, Ballack ha sido maltratado por la crítica, que le ha atribuido una escasa capacidad de lucha y censuró su actitud de "estrella".
Se perdió al final del Campeonato del Mundo de Corea y Japón 2002 ante Brasil por acumulación de tarjetas amarillas. En ese Mundial anotó 3 goles y dio 4 asistencias.
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