CURIOSIDADES
Nació en Budapest (Hungría). Hijo de oriundos eslovacos.
Cuando tenía dos años, un entrenador húngaro Pablo Czabo le dijo que tenía mucho talento.
De pequeño heredó la afición de su padre por el fútbol, un deporte al que se inició, como tantos otros jugadores, en la calle.
A los once años ya destacaba y ficho por el Ganz que militaba en la Tercera División húngara. En su debut con este modesto equipo, maravilló consiguiendo dos goles.
Seis años después, cuando acababa de cumplir los 17, este joven jugador cumplía su sueño y fichaba por uno de los grandes del fútbol húngaro, el Ferencvaros de Budapest, el equipo en el que tiempo atrás había militado su padre.
Con 15 años debutó en Primera división y con 17 fue internacional con Hungría.
A los 18 años el jugador húngaro se trasladó al país de origen de sus padres, Checoslovaquia, y fichaba por el Bratislava.
Destacaba por su potencia física, por su visión de juego y principalmente por poseer una técnica exquisita.
Fue aprendiz de boxeador y tenista.
El 17 de abril de 1947 se casó con Anna Viola, hermana de su entrenador.
Estuvo un año y medio en un campo de concentración de Hungría por negarse a ir al ejército. La FIFA le sacó de allí.
Como refugiado político llegó a Italia, donde jugó en el equipo Pro Patria.
Llegó a España en 1950 con el equipo Hungaria, que estaba formado por refugiados políticos de varios países (Hungría, Rumania y Yugoslavia). Aquel equipo venía a servir de sparring a la selección española que se preparaba para disputar el Mundial de Brasil'50.
El Real Madrid se queda prendado del juego de Kubala con quien llega a un acuerdo verbal, pero se rompe cuando Kubala le insiste que contrate a su cuñado, Fernando Daucik como entrenador. Kubala queda libre y José Samitier, con habilidad, le ficha para el Barcelona.
Su debut con la camiseta azulgrana se produjo el 12 de octubre de 1950 en un encuentro que el F.C. Barcelona ganó a Osasuna.
En 1958 Helenio Herrera llegó para sustituir a Fernando Daucik en el banquillo del equipo. La llegada de H.H. supuso el principio del fin de su etapa como jugador azulgrana. El mister no confiaba en él y las relaciones entre ambos personajes se deterioraron hasta que la estrella fue apartada del equipo.
Con la destitución un año más tarde de H. Herrera, retornó al equipo.
A finales de la temporada 60-61 este espléndido jugador dejaba la disciplina del club, el adiós oficial lo puso un homenaje celebrado el 30 de agosto en un Camp Nou lleno hasta la bandera.
Poco después empezaba su época como entrenador del F.C. Barcelona. Trabajó en la formación de jóvenes talentos azulgranas para posteriormente pasar a entrenar al primer equipo y otros equipos.
Es el único jugador en la historia que ha jugado en cinco selecciones: Checoslovaquia (11 partidos)(patria de sus padres); Hungría (3 partidos)(lugar de nacimiento); España (19 partidos) y Selección europea.
Fue el seleccionador español que más tiempo ha estado al frente del equipo nacional (11 años).
Ladislao Kubala no sólo debe ser recordado como un futbolista genial, sino como una víctima de la Guerra Fría, con un pasado novelesco, que estuvo más de tres años sin poder jugar partidos oficiales después de huir ilegalmente de Hungría a principios de 1948.
El propio Kubala explica en su biografía, escrita por el desaparecido periodista Juan José Castillo, las razones que le llevaron a escaparse de la Hungría comunista.
"No me interesaba la política en absoluto. En Hungría me tocó vivir unos momentos muy complicados y nunca supe de dónde venía todo aquello. Sólo sentía que me ahogaba. La única cosa que comprendía es que era un pacifista y que siempre he estado en contra de todo tipo de violencia".
El jugador húngaro vivió unos momentos personales muy difíciles a finales de 1947. Se había casado ese mismo año en Checoslovaquia, donde jugaba con el Bratislava, con Violeta Daucik, y, tras fichar por el Vasas húngaro, las autoridades del país magiar no le dejaban reunirse con su esposa embarazada.
Kubala planeó entonces exiliarse junto con otro futbolista del Vasas, el checo Marik. Después de jugar un domingo a principios de 1948, ambos jugadores y otras personas subieron a un camión de matrícula rusa, vestidos con uniformes del ejército soviético, que les permitieron salvar un control de la policía húngara.
A pocos kilómetros de la frontera, tuvieron que descender del camión y cruzar a pie varias colinas heladas en el frío invierno, hasta llegar exhaustos a Austria por la mañana.
El futbolista húngaro se encontró entonces como exiliado ilegal en Austria, sin dinero, y con el temor de ser detenido y repatriado a Hungría.
Finalmente recibió de un contacto italiano un pasaporte falso que le permitió cruzar la frontera con el país transalpino, en el que tuvo que vivir inicialmente en un campo de refugiados en Udine.
Allí inició un periplo que le llevó a la desesperación. Varios clubes italianos (el Pro Patria, el Inter de Milán o el Torino) querían ficharle, pero se encontró con las trabas que le imponía la FIFA. El organismo que rige el fútbol mundial no le permitía alinearse oficialmente porque el Vasas no le concedía la baja y le reclamaba que regresase a Hungría para cumplir su contrato.
En ese período, Kubala llegó a pasar hambre, aunque logró subsistir gracias a algunos partidos amistosos jugados con el Pro Patria y a trabajos esporádicos, entre ellos como extra en algunas películas. Posteriormente, ya en España, fue el protagonista del filme "Los ases buscan la paz" y su director, Ruiz Castillo, dijo de él que "es un actor de los pies a la cabeza".
Kubala recibió entonces una oferta del Torino, el mejor equipo italiano de la época, para jugar un partido amistoso en Lisboa y el azar le salvó entonces la vida. Renunció a última hora al viaje al tener noticias de que su mujer se había escapado de Checoslovaquia junto a su hijo Branko y que iba a reunirse con él en Italia.
Y en el vuelo de regreso de Lisboa, el avión que portaba a los jugadores del Torino se estrelló cuando estaba a punto de aterrizar en el aeropuerto de Turín. Casi todos los futbolistas murieron y Kubala, cada vez que visitaba posteriormente la ciudad italiana, se acercaba a depositar un ramo de flores junto al lugar del Monte Superga en el que impactó el avión y que podía haber sido su tumba.
El caso del Kubala "apátrida" para la FIFA no era único y su cuñado, el técnico Ferdinand Daucik, también huido de Checoslovaquia, decidió montar un equipo de refugiados que se ganarían la vida jugando partidos amistosos de exhibición.
Así nació el "Hungaria", un conjunto en el que militaron, además de Kubala, el checo Marik, el yugoslavo Monsider, el rumano Simotec y otros varios futbolistas húngaros, rusos y búlgaros. La idea fue acogida con pasión en la España franquista, que recibió como héroes a esa pléyade de desertores del comunismo.
La calidad de aquel equipo sorprendió, hasta el punto de que ganó 2-4 al Real Madrid en su primer partido y luego hizo una gira por varias ciudades, además de hacer de rival de la selección española en varios partidos.
El Real Madrid y el Barcelona se interesaron en seguida por fichar a Kubala, pero el equipo blanco renunció ante las trabas a su fichaje que ponía la FIFA.
El Barcelona, cuyo presidente Agustín Montal Galobar se había quedado prendado de Kubala tras ver un gol suyo marcado contra el Espanyol, apostó fuerte por el jugador y decidió contratarle, aunque inicialmente sólo para jugar partidos amistosos.
Firmó su primer contrato con el equipo catalán el 15 de junio de 1950, pero no pudo debutar oficialmente hasta el 29 de abril de 1951, en un Sevilla-Barcelona de la Copa española, más de tres años después de haberse marchado ilegalmente de hungría.
La FIFA claudicó y le concedió la autorización a jugar tras intensas gestiones realizadas por el entonces secretario técnico del Barcelona, Pepe Samitier, y la Federación Española. Y el máximo organismo del fútbol mundial sólo permitió a Kubala vestir de azulgrana oficialmente después de que se nacionalizarse español ese mismo año 1951.
Ejemplo de ese agitado pasado es que Kubala tuvo tres
Hijos con su esposa, Violeta Daucik, y cada uno nació en un país: el primero, Branko, en Eslovaquia en 1948; el segundo, Ladislao, en Italia en 1949; y el tercero, Carlos, en España en 1959.
Kubala fue además un políglota que dominó primero el polaco (su abuelo era de esa nacionalidad y le acogió en la infancia), el eslovaco (la lengua de su madre), el húngaro (la que aprendió en la escuela) y otras lenguas eslavas como el checo, el ruso y el búlgaro.
Sus posteriores exilios le llevaron también a aprender el italiano, el español y el catalán. E incluso se defendía con el inglés, el alemán y llegó a tener nociones de árabe, tras estar entrenando al Al Hilal de Arabia Saudí durante tres años.
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