Crivillé y Alzamora devuelven a España la supremacía del motociclismo (1/11/99)
Alex Crivillé, vencedor hace una semana del título mundial de 500 c.c. en Brasil y Emilio Alzamora,
ganador del campeonato de 125 c.c. en Buenos Aires, han devuelto la supremacía al motociclismo española en el concierto
internacional, algo que no sucedía desde 1989.
Fue entonces cuando Alfonso "Sito" Pons, Alex Crivillé y Manuel "Champi" Herreros, en 250, 125 y 80 c.c. respectivamente,
lograron para España los últimos títulos mundiales y se ha tenido que esperar diez años para volver a conseguir alguno y, por si
había alguna duda, hacerlo por partida doble.
Crivillé pudo entonar el alirón la pasada semana, pero Emilio Alzamora ha tenido que esperar hasta el último momento y además
conseguirlo por la mínima, por escasamente un punto, frente a un rival, el italiano Marco Melandri (Honda), quien en el último
momento protagonizó una conducta completamente antideportiva que le ha hecho acreedor a una sanción de los máximos
estamentos internacionales de este deporte.
Alzamora llegó al autódromo Oscar Gálvez con seis puntos de ventaja sobre Melandri y sólo necesitaba acabar la carrera tras él,
si aquél la ganaba, para proclamarse campeón del mundo. Tras una primera jornada de entrenamientos titubeante y mediocre, en
la segunda el ilerdense supo enmendar la plana y estar donde de él se esperaba, en la primera línea de salida.
El piloto de Honda hizo una de las mejores planificaciones de la temporada en el fin de semana. Fue a su aire e hizo lo que debía.
Se colocó en primera línea y no falló en el determinante momento de la salida, luego, en carrera, vigiló a sus rivales y cuando vio
que se le podía escapar el título atacó, sobrepaso a Locatelli y se fue tras Melandri. El título era, en esos momentos, de su
propiedad.
Pero Melandri demostró tener mal perder, pues al ver que Alzamora estaba tras él y sabedor de que esa situación le perjudicaba,
optó por la conducta más inapropiada en un deportista, le espero e intentó provocar su fallo o caída, pero ni lo uno ni lo otro.
Era la primera carrera del fin de semana y el último campeón del mundo que faltaba por decidirse. En 250 c.c. el francés Olivier
Jacque (Yamaha) aprovechó la mala elección de neumáticos del italiano y ya campeón Valentino Rossi (Aprilia), para adjudicarse
su primera victoria de la temporada, que sin duda le deja un buen sabor de boca para afrontar con mayor motivación el próximo
año.
El estadounidense Kenny Roberts (Suzuki) y el italiano Max Biaggi (Yamaha) aprovecharon la mala situación física del campeón
español Alex Crivillé (Honda), que ayer sufrió una fuerte caída al pisar una deslizante línea blanca, para buscar el último triunfo de
la temporada, para uno sería el cuarto y para el otro el segundo, pero en ambos casos la constatación de su constante evolución.
Desde el principio el ritmo lo impuso Kenny Roberts y Max Biaggi se conformó con esperar su momento. En la última vuelta llegó
y doblegó al estadounidense, pero los neumáticos estaban ya muy desgastados y le jugaron una mala pasada, con todo, pudo
acabar segundo.
Carlos Checa realizó también una muy buena carrera, que le permitió acabar cuarto y quitarse no pocos sinsabores, aunque le
dejó todavía con la "picazón" de saberse inferior en potencia a sus rivales, algo que espera solventar en la pretemporada 2000, que
el de Sant Fruitós va a empezar dentro de apenas dos semanas.
Como Checa estuvo también Sete Gibernau y Juan Bautista Borja -protagonista éste de un muy buen final de temporada, siempre
en la lucha-, quien tuvo no pocos problemas de entrenamientos, lo mismo que José Luis Cardoso, que no pudo acabar bien unos
entrenamientos de esta última carrera que empezó mejor, aunque siempre es preferible esto que caerse, como le sucedió al
murciano David de Gea.

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