Alex Crivillé, primer español en proclamarse campeón del mundo en la categoría reina del motociclismo (24/10/99)
Uno de los más grandes pilotos de la historia del motociclismo español,
Alex Crivillé se ha convertido en el primer y único español campeón del mundo de 500 c.c., la considerada cilindrada reina de este deporte del motor.
A pesar de las penurias que durante su carrera deportiva ha tenido que sufrir y que en algunos momentos incluso le hicieron plantearse su continuidad en la competición, y tras una primera oportunidad de proclamarse campeón en Suráfrica, quince días atrás, ha sido en el circuito de Jacarepaguá, próximo a Río de Janeiro, donde el español ha culminado con éxito su anhelado título mundial de 500 c.c.
No todo estaba a favor del piloto español en la cita surafricana, pues una caída en los entrenamientos del gran premio disputado una semana antes en Australia le dejó malparada la mano izquierda, la misma que se lesionó gravemente hace dos años, pero Crivillé, todo tesón, supo esperar pacientemente, sin ponerse todo lo nervioso que muchos pensaban que se encontraba y la recompensa llegó.
En Suráfrica, a la siguiente semana, ya con la mano mucho mejor, Alex Crivillé supo defender sus opciones, y mientras el italiano
Max Biaggi (Yamaha) conseguía su primera victoria de la temporada, él se conformó con controlar a Tadayuki Okada (Honda), su
único rival por el título, tras marcar en la primera parte de la carrera el ritmo junto a su compatriota Sete Gibernau, quien luego le
sobrepasó y permitió a un cansado y dolorido "Crivi" abrir un hueco insuperable para el nipón.
En Brasil le bastaba una décima posición, suponiendo que "Taddy" Okada ganara, para proclamarse campeón, y ni uno ni otro
estuvieron demasiado acertados en entrenamientos. El nipón, que necesitaba imperiosamente ganar o ser segundo en la carrera,
acabó los mismos quinto, en tanto que el español fue undécimo, sin demasiados síntomas de preocupación, todo estaba a su
favor.
El día de la carrera, Crivillé salió más o menos donde estaba previsto por sus entrenamientos, en tanto que "Taddy" Okada se fue
rápido con el estadounidense Kenny Roberts (Suzuki), pero un error al tocarse con su compatriota Norifumi Abe (Yamaha),
cuando éste le había superado, le hizo salirse de la pista para regresar por detrás del español, en décima posición, el título estaba
ya en el bolsillo.
Ya antes supo lo que eran las mieles del triunfo Alex Crivillé, pues en 1989 consiguió su primer título mundial, de 125 c.c. y con
una moto española, la JJ Cobas.
Después de un inicio de temporada poco afortunado -en 1989-, pues se rompió la clavícula en los entrenamientos del Gran Premio
de Japón, decidió operarse allí mismo y salir quince días después a la pista en Australia, donde además ganó y comenzó la que
habría de ser una meteórica carrera hacia su primer título mundial, en 125 c.c.
Natural de la localidad barcelonesa de Seva, donde nació el 4 de marzo de 1970, Alex Crivillé dio el salto la temporada siguiente a
los 250 c.c., en donde estuvo dos años, uno con la Yamaha del equipo del laureado ex corredor italiano Giacomo Agostini y otro
con la JJ Cobas -marca con la que ganó su título mundial en 1989- de la mano de su patrón, el ya fallecido Jacinto Moriana, y que
además le convirtió, en ese entonces, en el más joven campeón mundial de la historia del motociclismo, título que luego le
arrebató el italiano Loris Capirossi.
Tras esos dos años sin demasiados éxitos en el cuarto de litro, el "Noi" de Seva da el salto a los 500 c.c. de la mano del también
ex piloto Alfonso "Sito" Pons y Honda, y en su primer año en la cilindrada logra la victoria en el Gran Premio de Holanda, en el
circuito de Assen, el mismo en el que en 1997 estuvo a punto de dejar su carrera deportiva tras un grave accidente en el que se
lesionó de consideración la mano izquierda.
Aquél año de 1992, Crivillé acabó octavo el Mundial de 500, lo mismo que la temporada siguiente, aunque entonces venció en los
grandes premios de España y Holanda, pero sus diferencias con el dueño de la escudería para la que corría se hicieron
irreconciliables y optó por marcharse y aceptar una oferta del más potente y mejor equipo que hoy en día existe en el campeonato
del mundo, Honda Racing Corporation (HRC), con el que su compañero australiano Michael Doohan ha conseguido cinco títulos
mundiales.
La progresión y posibilidades de Crivillé no habían pasado inadvertidas para los máximos responsables de Honda, que decidieron
recuperarlo de un equipo satélite para tenerlo en su propia escudería, en la que cosechó como peor resultado en los seis años
que lleva con ellos un sexto puesto final, precisamente el primer año. Después, dos cuartos puestos, un tercero, un segundo y el
título mundial en 1999 son su bagaje personal.
En la presente temporada, la de su primer título mundial de 500 c.c., Crivillé ha sumado proporcionalmente más victorias que
cualquier otro año, al ganar hasta hoy seis grandes premios, cuatro de ellos de manera consecutiva y sólo ha estado fuera del
podio, en Japón (4o.), Australia (5o.), Comunidad Valenciana, donde se cayó en carrera cuando intentaba cazar a su por entonces
máximo rival, el estadounidense Kenny Roberts (Suzuki) y aquí, en Río de Janeiro

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