GRONHOLM, LIDER A SU PESAREFE.- Marcus Gronholm y Richard Burns se jugarán buena parte de sus opciones al título mundial de Rallies esta próxima madrugada en el Rally de Australia, una prueba que acabará sobre las siete de la mañana, en horario español.
Gronholm, líder del Mundial,ocupa la cabeza del Rally de Australia con solo dos segundos y seis décimas de ventaja sobre Burns, mientras que Makinen, árbitro del duelo, es tercero, a ocho segundos y cuatro centésimas.
El finés de Peugeot puede ser campeón aquí, sin tener que esperar al RAC, si gana y Burns no acaba segundo, lo que equivale a que Makinen pueda colocarse delante del británico.
La lucha entre los tres hombres de cabeza fue espectacular durante la segunda etapa. Burns consiguió colocarse rápidamente líder e incluso atener medio minuto de ventaja. Pero en el penúltimo tramo se volvió a asistir a la "carrera de caracoles" de la víspera. Los tres primeros no querían abrir carrera y en ello Burns, que salía el último de los tres, tuvo la ventaja de conocer de antemano los cronos de sus rivales y calcar la táctica para salir tras Makinen, que se encontró líder provisional, y Gronholm.
Mientras Gronholm y Burns se felicitaban por no abrir carrera, se vieron sorprendidos por un golpe escondido de Tommi Makinen. El finlandés tomó la salida de forma deliberadamente anticipada en la decimosexta especial penúltima de la jornada, tras la cual se establece el orden de salida de la etapa siguiente, lo que equivalía a una penalización de 10".
Cuando los otros lo supieron, ya era demasiado tarde para reaccionar. De esta forma, Makinen tomará la salida en la posición óptima para imponerse en la prueba, a sólo 8" del líder. Se estima que en los 100 kilómetros de cronometradas que restan, el abrir carrera puede costar al menos medio minuto.
La carrera vio hoy las bajas de Kankkunen, que se salió de la carretera cuando luchaba por el liderato, y Alistair McRae, por rotura de la dirección, lo que deja a Toni Gardemeister y su Seat en sexta posición. Los Seat brillaron en los compases finales, con tiempos realmente entre los mejores, especialmente Auriol, pero el francés volvió a perder terreno en los tramos iniciales a causa de un problema con el diferencial.